Sí, has leído bien. A estas alturas de 2025, seguimos usando contraseñas como 123456, password o el eterno qwerty, y no es por nostalgia digital. Las contraseñas inseguras en 2025 son el equivalente virtual a dejar la puerta de tu casa abierta con un cartel que diga «¡Bienvenidos, ladrones!». Y aún así, millones de usuarios siguen apostando por la comodidad… y por la pereza.